Educación de ayer y hoy

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El nombre del título es atrayente, pero amplio y complejo a la vez. Porque se tendría que abordar bajo un marco teórico, de acuerdo al enfoque del contenido. Además, en un espacio tan limitado es difícil explayarse.

Sin embargo, expondré algunos elementos que permitan en forma general hacer algunas comparaciones alusivas al tema.

La acción educativa siempre ha estado supeditada a la realidad social, económica, política y cultural, que vive el país. Las bases epistemológicas han estado acorde a las teorías pedagógicas del momento, que los encargados del sistema educativo aplican al contexto del mismo. Así, la educación es un factor primordial para superar las fases históricas que ha vivido el país.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS
Por ejemplo, en los inicios de la colonia, la iglesia tuvo en sus manos a la educación para convertir a los naturales a la religión cristiana. Posteriormente en el siglo XVIII, Clavijero, Alegre, entre otros, le impusieron a la educación un sentido de modernidad; y esto fue muy útil porque preparó a la generación que se lanzó a la lucha por la independencia.
En el porfiriato se fundamentó la educación con bases filosóficas del Positivismo de Comte, empleando en lo didáctico, el método experimental en las ciencias naturales y en otras disciplinas, con grandes educadores, como Justo Sierra, Rébsamen, Torres Quintero, entre otros, los cuales prepararon a las futuras generaciones de reformadores y revolucionarios que habían de transformar al país.
Después de la revolución, se adoptaron algunos modelos pedagógicos, entre éstos, el pragmatismo de John Dewey, dando un impulso a la educación tecnológica industrial y agropecuaria, para preparar a las generaciones que le dieran un gran impulso al modo de producción que requería el país. Como exponente máximo tenemos la creación del Politécnico Nacional con Lázaro Cárdenas.
En cada una de estas etapas hubo una gran producción científica y cultural; con un semillero de profesionistas, científicos y artistas que contribuyó a conformar la identidad nacional y consolidación del Estado mexicano. En ellas se sentía el anhelo de superar el atraso del pasado. Con expertos y maestros que daban todo de sí; con más alma, amor a la sociedad, a los alumnos, a la patria. Eran colaboradores de verdadera talla moral, de auténtica grandeza de ánimo.
En la educación de hoy, sin saber dónde empieza. Pero de unas décadas a la fecha, se ha colocado a ésta, como la gran sirvienta del mercado global. Con objetivos que generen competencias y últimamente con la sociedad del conocimiento; no estoy en contra de estas orientaciones, pero, ¿dónde dejamos el amor y los valores?
Tenemos un porcentaje de maestros (no sé cuánto), que sostienen al acto educativo con buenos resultados, que trabajan de acuerdo al currículum diseñado por los expertos. Aquéllos son enjuiciados por las mediciones, no evaluaciones, que aplican a nivel internacional al mostrar resultados muy bajos en comparación con otros países.
La prueba ENLACE de la SEP de sept. 9 de 2011, se tienen magros resultados en la medición, no evaluación. Ejemplo, en el nivel medio superior, en Habilidad Matemática, los resultados nacionales en el nivel de dominio del último grado, se tiene: Insuficiente 35.1; Elemental 40.2; Bueno 16.7 y Excelente-8.0. La medición nada más observa la punta del iceberg y la evaluación es mucho más amplia porque concibe el aprendizaje como el proceso que involucra a la totalidad de la persona.
Esta medición internacional y nacional, responde a los organismos financieros y económicos mundiales. No responden a la nación, a la realidad de nuestra sociedad y entorno natural. Nos exigen, como lo dijo un escritor: con una lógica implacable darwiniana: “¡Evoluciona¡, si no te comen y desapareces”.

Edukt, Educación, ciencia, arte y tecnología.

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