ed89 / Por un Museo del Agua para la Laguna

Los museos son instituciones públicas o privadas de carácter permanente que adquieren, conservan, investigan, comunican y exhiben, para fines de estudio, educación y contemplación, conjuntos y colecciones de valor histórico-artístico, científico y técnico o de cualquier otra naturaleza cultural. Los museos exhiben y preservan colecciones, es decir, conjuntos de objetos e información que reflejan algún aspecto de la existencia humana o su entorno.

El museo es una institución al servicio de la sociedad que adquiere, comunica y, sobre todo, expone con la finalidad del estudio, del ahorro, de la educación y de la cultura, testimonios representativos de la evolución de la naturaleza y el hombre.

Es en el Renacimiento cuando se da el nombre de “museo” tal y como lo entendemos hoy a los edificios expresamente dedicados a tales exposiciones.La ciencia que los estudia se denomina museología, y la técnica de su gestión es la museografía.

Por otra parte están las galerías de arte, donde se muestran pinturas y esculturas. Su nombre deriva de las galerías (de los palacios y castillos), que eran los espaciosos vestíbulos de forma alargada, con muchas ventanas o abiertos y sostenidos por columnas o pilares, destinados a los momentos de descanso y a la exhibición de objetos de adorno, muchas veces obras de arte.

En México existe una gran tradición en materia de museos, su riqueza es resultado de su diversidad temática, siendo el Museo de Antropología e Historia uno de los más importantes que existen.

Sin embargo a pesar de la gran importancia que el agua ha tenido en la historia y la cultura de nuestro país, son escasos los museos que aborden su complejidad y belleza.

Algunos de los pocos museos del agua que actualmente funcionan son administrados por organizaciones no gubernamentales, como es el caso del Museo “Agua por Siempre”, ubicado en Tehuacán Puebla, dirigido por Raúl Hernández Garciadiego, ganador del concurso Iniciativa México.

En nuestra Región Lagunera, no existen museos especializados en la temática del agua, sin embargo, observamos en los que existen la presencia permanente de los ríos Nazas y Aguanaval, como fuente de vida e identidad cultural lagunera.

A pesar de ser la Región Lagunera una zona semidesértica, su historia va indisolublemente ligada a la existencia de fuentes de agua subterránea y superficial proporcionada por los grandes ríos, -ahora exhaustos- cuyas inundaciones colmaban de fertilidad a las tierras irritilas.

A pesar de su nomadismo los pobladores originarios de estas tierras laguneras, supieron afrontar sus desventuras gracias al agua de las antiguas lagunas que las gloriosas avenidas de los ríos Nazas y Aguanaval dejaban a su paso. Hábiles en la caza y en la pesca los nativos sobrevivieron en estas tierras agrestes.

Ejemplo de su perseverancia y sus habilidades pesqueras son las famosas Nazas que se conservan en los museos regionales y que dieron origen al nombre de nuestro depredado rio.

Ríos, agua, desierto, herramientas, conflictos, lucha y sobrevivencia de los pueblos en vilo de nuestra comarca lagunera.

Historia regional plasmada en objetos y representaciones que sobreviven gracias a los museos, señas de identidad que nos marcan y orientan a construir opciones diferentes de desarrollo que armonice a la población con su medio ambiente.

Necesitamos un Museo del Agua que se sume a los principales Museos del Municipio de Torreón: Museo del Algodón, Museo Arocena, Canal de la Perla, Museo del Ferrocarril, Museo de los Metales, Museo de la Moneda, Museo Histórico de la Ciudad Casa del Cerro, Museo de la Revolución, Museo Regional de la Laguna y Museo de Paleontología.

Un Museo del Agua para la Laguna contribuiría a mirar nuestro pasado y desandar los pasos que nos han conducido a esta catástrofe ambiental que padecemos.

Un Museo del Agua que sea un espejo que nos recuerde constantemente nuestras raíces, y que nos dé esperanza de que existen otros caminos, otras vías, otras formas de relacionarnos con el agua y nuestro medio ambiente.