“Aristóteles Onásis el más conocido magnate naviero decía; “Para lograr el éxito, mantenga un aspecto bronceado, viva en un edificio elegante, aunque sea en el sótano, déjese ver en los restaurantes de moda, aunque sólo se tome una copa, y si pide prestado, pida mucho”...”

Vivimos en un mundo dominado por grandes expectativas, los padres esperan grandes cosas de sus hijos y los hijos de sus padres, los esposos tienen grandes ilusiones sobre sus cónyuges, el patrón del empleado, el alumno del maestro y el maestro del alumno, todos de alguna manera anhelamos que el éxito llegue a nuestras vidas y a las de quienes nos rodean y esto en sí, es bueno, lo paradójico es que muy pocos saben reconocer el éxito.

Es muy común, en nuestros días, que confundamos el éxito con la atracción física, con la riqueza, con el poder, somos muy dados a pensar que logramos el éxito al conseguir un buen trabajo, al lograr grandes ventas, al concretar una empresa, pero en realidad, eso es solo el resultado del éxito.

Tener éxito en la vida consiste en superar el temor a fracasar, es así de sencillo, siendo como lo somos, seres dominados mayormente por el ego, vivimos atemorizados por cometer errores y que otros se den cuenta y nos señalen, tenemos tanto temor a fallar que cuando nos preguntan;
“entendiste, te quedó claro, tienes alguna duda” contestamos que no tenemos duda y que todo está claro a pesar de no comprender lo que se nos dijo porque nos aterroriza que nos tachen de ignorantes y nos etiqueten como “fracasados”, nuestra capacidad de entendimiento se ve agobiada por el deseo de ser y demostrar que soy una persona exitosa, ignorando que el “fracaso” solo representa una nueva oportunidad para intentar llegar a la meta por un camino diferente, no veas al éxito como un fin sino como el camino para llegar.

¿Es más exitoso quien vive en las villas que aquel que vive en Jacarandas? ¿El ganadero que tiene veinte mil cabezas de ganado, al que tiene solo veinte? ¿El que tiene un Porsche, al que tiene un Vocho? ¿El que viaja a Europa, al que va a Mazatlán? ¿El que tiene cuatro mujeres en lugar de una? ¿Aquel que va en carro al trabajo, al que va en autobús o bicicleta? ¿El que se hace cirugía estética, al que pasea sus arrugas?.

Más que esto, el éxito se relaciona con seguridad, autoestima, confianza, solidaridad, pasión por vivir y compartir, paz y tranquilidad, formación y educación, exitoso es aquel capaz de dar amor, comprensión y perdón, el éxito no se relaciona con tener o no tener, quien vence el temor a fracasar y reconoce sus errores, es sin duda, una persona exitosa.

Generalmente, las personas exitosas pasan desapercibidas, no necesitan reflectores, no les gusta llamar la atención y permanecen en el anonimato porque saben que la adulación nubla la razón, se rigen por códigos éticos y morales muy fuertes y saben la gran diferencia que existe entre éxito y protagonismo, entre éxito y presunción.

Aristóteles Onásis el más conocido magnate naviero decía; “Para lograr el éxito, mantenga un aspecto bronceado, viva en un edificio elegante, aunque sea en el sótano, déjese ver en los restaurantes de moda, aunque sólo se tome una copa, y si pide prestado, pida mucho”.

Deja a un lado el temor, no pretendas ser alguien que no eres, en ti, está lo necesario y más, está atento para que las oportunidades no pasen frente a ti sin que las notes y con el tiempo, podrás reconocer que el éxito es el camino y no el fin.