Bosquejo para un modelo educativo cooperativo

Bosquejo para un modelo educativo cooperativo

El Modelo Educativo Cooperativo (MEC), tiene la gran tarea compleja, por cierto, de ir eliminando gradualmente las ideas y conceptos que la educación ha dado por siglos, de que sólo los conocimientos científicos y mecánicos son los únicos que pueden alentar el progreso en esta civilización cibernética.

Como bosquejo para formular un modelo educativo, empezaré por lo de cooperativo; ¿Por qué cooperativo?, preguntarán algunos de mis lectores o algún otro que se interese por el título de este artículo. Estudié pedagogía en la UNAM, pero no soy experto en educación, mi vida laboral la desempeñé en los Centros de Bachillerato Tecnológico Agropecuario, Cbtas, pues, como docente en el área tecnológica y humanística, además de desempeñar cargos académicos – administrativos, por lo que adquirí experiencia en la educación media superior. Participé y observé el proceso educativo que se desarrollaba en estos centros de estudio, asimismo, diseñé propuestas de cómo mejorar el quehacer educativo, que por lo innovador de las mismas no fueron aceptadas por las autoridad intermedia en el estado de Zacatecas, dependiente de la Dirección General de Educación Tecnológica Agropecuaria (DGETA). Esto no me amilanó, al contrario, reforzó mis impulsos para desarrollar mejor mi trabajo, estaba recién egresado de la Escuela de Pedagogía de la UNAM, así es que traía ideas, conceptos y teoría pedagógica nuevas, en relación al diseño curricular, entre otras cosas.
Pero esta es parte de mi autobiografía, que no interesa para este ensayo, pero es un referente al mismo; bien, iniciaré con lo de cooperativo de este modelo; siempre observé que los equipos (5 alumnos) que conformaba en clase, despuntaban cuando mucho uno o dos, en relación con la tarea a desarrollar, y los otros, nada más se veían y aceptaban lo que los líderes proponían para concluir el trabajo. Esto no era lo apropiado para el aprendizaje grupal; y un servidor, como maestro coordinador de la clase me quedaba insatisfecho, puesto que con ello no estaba cumpliendo con mi rol de docente; todo el grupo debía ir acorde en la participación para aportar ideas y deliberar en torno a la temática a desarrollar; por lo que observaba que algunos miembros, el 40 o 50 por ciento del grupo, se me quedaba rezagado, esta no es la educación efectiva que debía desempeñar; era una educación incompleta, pero en lo administrativo llenaba mis formatos en forma cumplida con los objetivos vistos en el día, de acuerdo a la planeación de clase.
Lo clásico de esta conducta, era que pocos del grupo comprendían y asimilaban los conceptos y metodologías que se exponían en clase; y digo clásico, porque me supongo que en la mayoría de las escuelas a nivel nacional, estaba o está ocurriendo lo mismo, y esto no es una auténtica educación, puesto que esos cuantos que sobresalían, iban listos a ingresar a la universidad, o desempeñar bien su trabajo en algunas dependencias en los que eran empleados. Mientras que los otros, o se quedaban rezagados en el nivel superior, o conseguían empleo no acorde a su preparación. ¿Qué pasaba? Me preguntaba, es cierto había algunos que de plano no les gustaba estudiar, otros iban mal comidos, otros eran indiferente a las tareas académicas; se veían escépticos a lo que les deparaba el futuro. Pues no había fuentes de empleo ¿para qué estudiaban?, o sea, ya el panorama nacional estaba impactando en las mentes de estos jóvenes.
Hoy, ya jubilado veo el fenómeno educativo desde fuera, y lo que no podía ver dentro de mi vida laboral, en mis meditaciones veo con más claridad este fenómeno social; y lo que se me viene a la mente, a mi conciencia, es que hace falta criterios, mecanismos, metodologías más humanas que deben ejercitarse en el proceso educativo en todos los niveles educacionales. Que el alumno junto con el maestro deben tratarse como personas dignas de respetarse; el maestro debe dejar esa aureola del gran erudito; el alumno compenetrarse más en la problemática familiar y comunitaria, sea consciente que como persona puede aportar ayuda mutua y solidaridad en la vida familiar y comunidad. Respeto, responsabilidad, debe prevalecer en la clase, maestros con inteligencia emocional para tolerar y coordinar los trabajos teóricos y prácticos en equipo. Que la clase sea deliberativa, donde todos y cada uno aporten ideas, pensamientos; las aportaciones por muy simples que sean, deben respetarse; que el alumno sienta que es tratado como sujeto no como objeto a manipular por el otro.
Estos principios y valores deben inspirar y permear en toda la columna central del modelo educativo cooperativo, donde se articule las peculiaridades de los actores educativos en fines comunes, que se entienda y se comprenda, que no es la competitividad individual inter alumno, la que va a incidir en el desarrollo económico social, sino las fuerzas interiores del colectivo quienes impulsarán el crecimiento económico y social, porque sabe que es el pueblo, el único que puede sacar adelante a la nación; no el sector político, empresarial nativo y extranjero, los cuales velan por sus propios intereses económicos. Es el colectivo cuya educación cooperativa articulará los fines y los medios en el bienestar general del país. Por primera vez en mi vida personal y profesional, trato de aportar ideas sobre el sentido cooperativo que debe tener un modelo educativo; encontré que lo cooperativo implica colaboración auténtica de los actores educativos – maestro, alumno, padres de familia y autoridades -, todos deben aportar sentires, saberes, pensamientos, conocimientos y experiencia para entender, comprender e interpretar y aplicar un modelo que es suyo y que las construcciones del conocimiento, deben estar correlacionados con la realidad, social, económica, política y cultural y natural, que caracterice a nuestras familias, comunidad, sociedad y medio ambiente.
El Modelo Educativo Cooperativo (MEC), tiene la gran tarea compleja, por cierto, de ir eliminando gradualmente las ideas y conceptos que la educación ha dado por siglos, de que sólo los conocimientos científicos y mecánicos son los únicos que pueden alentar el progreso en esta civilización cibernética. Si bien es cierto, que con esta educación, la civilización actual ha alcanzado a través de la ciencia y la tecnología grandes avances en todo el renglón científico y tecnológico, y que nos deja asombrados por la sofisticación y la vanguardia en esta era informática, y que al paso del tiempo, esta misma civilización está acabando con el tejido social en la familia, en la comunidad y naturaleza, por los artefactos que enajenan a niños, jóvenes y adultos, aislándolos de la realidad; así también está destruyendo en forma estratosférica grandes ecosistemas, los cuales albergan a comunidades bióticas y abióticas, tan sólo por la acumulación y la ganancia brutal de las empresas trasnacionales que usan tecnología de punta, pero que nada aportan para la sustentabilidad, ni por el desarrollo social de las naciones donde están ubicados sus megaproyectos, con la complicidad de las autoridades en turno.
Los expertos en educación oficiales y no oficiales, me refutarán y me preguntarán ¿Qué herramientas, conceptos, metodología, implementaré para acabar con este monstruo científico y tecnológico que están compenetrados en los esquemas mentales de los individuos, y que además tenemos y usamos en nuestra vida cotidiana? Aclaro, no trato de eliminar lo que se ha logrado a través de la ciencia y la tecnología; lo que se trata es de que lo alcanzado en la era tecnológica sea utilizado para el bienestar general, de lograr servirnos de la tecnología, para un mejor desarrollo social y económico, y no que estos rubros nos utilice y nos manipule como objetos; de eso se trata, de cambiar el sentido que la educación tiene en la actualidad; puesto que los únicos que están aprovechando la renta de los beneficios y productos es la clase dominante, quien tiene el poderío económico, político y militar; esta clase hegemónica utiliza a la educación y otros aparatos ideológicos para reproducir las formas y modos de adquirir, usar y consumir lo que sus compañías industriales y comerciales nos impongan qué comprar, con qué comprar; enajenarnos en una palabra.
Para el MEC, lo importante y esencial, es implementar la filosofía educativa cooperativa – qué aprender y para qué aprender -, la epistemología – aplicar la metodología, la lógica solidaria de cómo construir el conocimiento cooperativo-, es decir, definir y plantear los principios y valores cooperativos, así como los conocimientos científicos y tecnológicos, para un mejor y adecuado desarrollo humano, que replanteemos el sentido de la vida, de que todo lo que existe independientemente de nosotros, está para relacionarnos en una forma más humana, a través del respeto, la responsabilidad colaboradora, que dignifique la personalidad humana; esa dignidad está dentro de nosotros, la interioridad es un camino que debemos practicar para alcanzar la tranquilidad y la paz espiritual, ésta también se integrará a la epistemología, desarrollar la metodología de la meditación, para ir eliminando la mezquindad y la miseria humana en que nos ha hundido la nueva educación civilizadora y progresista.
La continuidad de este bosquejo de modelo educativo cooperativo, será para otros artículos, no para el próximo.
Se consultó: Ángel Díaz Barriga (1988), Sobre la problemática curricular.
EditJ. Cisneros-Cohernour y otros (2012) Evaluación de competencias docentes en la educación superior. México. Juan Pablos ed.
Oscar Bastidas-Delgado (2016) La identidad cooperativa. Argentina. Intercoop.

Edukt, Educación, ciencia, arte y tecnología.