Me despierto y me asomo por el viejo ventanal; es de noche silenciosa, ya la gente lista está. Van mujeres con tinajas muy repletas de floral, de ese lindo cempasúchil que adorna su final. Las coronas bellas lucen un día antes de empezar y se encuentran hoy colgadas en las bardas de adobón

“[…] y, a pesar de mi fe, cada día evidencio
que detrás de la tumba ya no hay más que silencio…”
Amado Nervo/Seis meses…

¡Ah, qué lindo es mi pueblito soñador que entre tierra, sol y milpas correteando va el pastor!
Los cantares de las aves muy feliz reciben hoy a esa gente que le llega cuales fuera su rincón.
Hoy mi pueblo se alegra por su dulce tradición; ya se acercan dichas fiestas, pachanga y devoción. Se incinera aquel mono, símbolo siniestro del terrible satanás. Desde esa triste iglesia la virgen resguarda hoy al pueblito de demonios del terror.
¡Ya llegó semana santa! ¡Tradiciones salen, que quedaron heredadas de conquista de opresión! Por el día el viacrucis, estación por estación, en la noche el misterio de la marcha silenciosa anunciando el dolor.
El aniversario es otro festín tan espacial, a la entrada del ejido, el busto del General Lázaro Cárdenas en eterno gesto de gratitud del campesinado después del denuedo por el Reparto Agrario del 36. Celebramos con asado tan sabroso como hay, mi pueblo está de fiesta; yo la quiero compartir y de múltiples colores se maquilla mi soñar pues el pueblo tan querido no termina de vibrar.
Corren hombres inconscientes hacia el templo de maldad de ese vicio etílico que revuelve su pensar.
Es noviembre, por fin a homenajear a esos seres tan queridos que en el mundo ya no están.
Me despierto y me asomo por el viejo ventanal; es de noche silenciosa, ya la gente lista está. Van mujeres con tinajas muy repletas de floral, de ese lindo cempasúchil que adorna su final. Las coronas bellas lucen un día antes de empezar y se encuentran hoy colgadas en las bardas de adobón.
Es noviembre, dos exacto, y preparo el altar como ofrenda de legado a mi dulce y fiel patrón; me refiero a ese hombre que sembró futuro en mí, a mi abuelo Guadalupe, al cual quiero y admiro.
La visión multicolor de papel picado aquí, velas, dulces y cempoal reinauguran este hogar. Rumbo al Campo Santo voy a dejar las flores, a dejar vivencias y las lágrimas dispersas a ese bultito de tierra que decoro, limpio y rezo con mi abuela y mi familia. ¡Es noviembre lindo hoy, qué alegría estar aquí!