Causas inevitables De la cartera vencida en el sector agropecuario 1 de 2

Causas inevitables De la cartera vencida en el sector agropecuario 1 de 2

La causa de la cartera vencida en el sector campesino se remonta fuera de la frontera del ámbito de la banca oficial (BANRURAL), es la crisis capitalista global donde se mueven intereses perversos y especulaciones financieras y mercado agroalimentario a nivel internacional. En la época de los setentas se estaba generando una crisis del régimen de acumulación, que afectaba sobremanera, las ganancias de los diversos conglomerados financieros y productores agropecuarios mundiales.

No soy un experto en economía, tan solo incursiono en el estudio y análisis de las posibles causas que inciden en la cartera vencida del sector agropecuario, en el que, sin lugar a dudas, entra el sector campesino como productor de alimentos en pequeño, y más que nada el del espacio temporal. Dentro de las posibles causas, y es una de las más importantes, está la deuda pública nacional, que se ha venido arrastrando con mayor énfasis, desde el sexenio de Luis Echeverría en adelante; otra, el cambio tecnológico de la estructura productiva con enfoque a la exportación; de igual forma y en forma determinante, la dificultad y la inaccesibilidad al crédito, al desaparecer del escenario crediticio el Banco Nacional de Crédito Rural (BANRURAL); asimismo, el desmantelamiento de instituciones que apoyaron en gran medida la producción de alimentos generados por los grandes productores hasta los más pequeños (indígenas y campesinos); la restricción al gasto público destinado al sector agropecuario, dictado por la intrusión perversa de los organismos financieros internacionales: Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) y la Organización y Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE); otra causa derivada de la anterior, es la liberalización de los mercados financieros, que ha sido la causa fundamental de los desequilibrios financieros en la micro y macro economía de México; y para rematar, los desastres naturales, la sequía, heladas, cambio climático, entre otros.
El desarrollo estabilizador con fines de desarrollo económico a largo plazo, se inicia en los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado, promoviendo la inversión pública con presupuesto propio gubernamental, acompañado de la deuda externa para la consecución de obras de infraestructura en la agricultura, transporte y comunicaciones, se requerían pues, los medios para incentivar la economía. Esto le permitía al gobierno acelerar el proceso de industrialización y hacer frente a los desajustes de la balanza de pagos, sin afectar el nivel de reservas internacionales y poder apalancar la expansión del aparato productivo (en beneficio del sector agropecuario). La cuenta corriente de la balanza de pagos de 1970 a 1976, ascendía en este último año, una cifra negativa de -3,023.7 millones de dólares (mdd) (Rosario Green, 1984, Nueva Imagen).
El crecimiento económico de México de aquella época, requería necesariamente del endeudamiento externo, así también, se necesitaba financiar un gasto público en expansión (aumento de la burocracia), de tal forma, que entre 1971 y 1976, el déficit del gobierno y del sector paraestatal creció a una tasa promedio anual de 26.5%; en relación al Producto Interno Bruto (PIB), creció del 6.3 % al 15 % (Samuel del Villar 1979). La deuda pública externa de México de 1960 a 1970 ascendía a 5,160.2 mdd; dividiéndose ésta en dos sectores: Acreedores oficiales extranjeros, como el FMI, Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Agencia Internacional de desarrollo (AID), entre otros; y de origen privado como los Proveedores, Bonos Públicos, Bancos, entre otros. Total, que al término de la administración de Echeverría, la deuda externa ascendía a 19,600 mdd.
Este monto de la deuda externa correspondía el 22,2 % del PIB, cuyo monto era de 1 billón cien mil pesos (INEGI, 1970, 1975 y 1980). Lo que importa en este artículo es el crédito destinado al campo, cuyos proveedores eran bancos extranjeros girados al BANRURAL; entre los proveedores se mencionan: Singer y Friedlander LTD, Toronto Dominio Bank London y Continental Banker CTV, entre otros. El monto de la deuda del BANRURAL, de 1970 a 1979 ascendía a 15, 672.5 millones de pesos (mdp); en relación con el PIB de agricultura y ganadería era del 13.6 %; el PIB, en estos rubros era de 115,104 mdp en 1975 (INEGI 1985)
La causa de la cartera vencida en el sector campesino se remonta fuera de la frontera del ámbito de la banca oficial (BANRURAL), es la crisis capitalista global donde se mueven intereses perversos y especulaciones financieras y mercado agroalimentario a nivel internacional. En la época de los setentas se estaba generando una crisis del régimen de acumulación, que afectaba sobremanera, las ganancias de los diversos conglomerados financieros y productores agropecuarios mundiales. La paridad fija cambiaria en la moneda se rompe con el Acuerdo de Bretton Woods, y se establece la paridad flexible del valor de la moneda, constituyéndose la hegemonía del dólar y destruyendo los valores monetarios de la moneda local. Las transacciones comerciales tenían que hacerse a través de la moneda estadunidense.
Se viene en cascada la crisis del orden agroalimentario: aumento estructural de los precios de los alimentos, crisis alimentaria, entre otros. El alza de los precios agropecuarios tiene mucho que ver con el alza del precio del petróleo en 1973, hecho que derivó en el incremento del combustible y fertilizantes. Se aumenta el costo de producción de los alimentos para todos los países subdesarrollados, entre ellos México. La existencia de excedentes de granos en E. U. caracterizó los bajos precios y la voraz búsqueda de mercado para colocar sus granos en el exterior. Pues a nivel global hubo déficit de producción en varios países, entre ellos, La Unión Soviética y países africanos por la sequía extrema que azotó a esos países, en éstos últimos murieron más de trescientos mil personas.
A tal grado estaba ocurriendo este fenómeno alimentario, que la ONU a través de la FAO, convocan a la Conferencia Mundial Alimentaria en 1974 celebrada en Roma, cuyo objetivo fue el de lograr consenso de los países para aumentar la producción y la productividad, un sistema de seguridad alimentaria, políticas para la constitución de reservas, socorro alimentario de emergencia; se estableció el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) para la producción alimentaria e inversiones agrícolas en los países en desarrollo (Blanca Rubio, 2014, p. 83, 84). La crisis capitalista y el alza del precio del petróleo, generó aumento de los precios de orden especulativo en los insumos, el fertilizante se triplicó, todo esto descompensó en el precio de los productos; ya no era redituable la agricultura en los países en desarrollo.
Ante este flujo de desequilibrios financieros y económicos que impactó negativamente al sector campesino, los únicos ganadores de la especulación de los precios del grano a nivel mundial, fueron los consorcios empresariales de alimento: Carguill obtuvo ganancias de 20 a 25 %; Continental Grain, Dreyfus y Cook Industries; la Cargill simplemente revela que el activo neto de la compañía subió de 246 a 352 mdd (Barbach y Flynn, 1980, citado por Blanca Rubio). Así es que para 1972, E.U. dio un salto cualitativo hacia el mercado alimentario mundial, triplicó el valor de sus exportaciones agrícolas entre el valor del grano, insumos, maquinaria y tecnología avanzada para la producción y productividad del campo estadunidense, e industria de químicos para los cultivos.
Para los años setentas, México sufrió la embestida contra la economía en el sector agropecuario, pues entró en vigor el Título IV de la PL 480; éste fue un instrumento formulado por Eisenohwer el 10 de julio de 1954, el cual fomenta las exportaciones agrícolas, autorizaba las ventas de productos a crédito pagadero sólo en dólares, dando por terminado las transacciones comerciales con pagos en moneda local; a partir de allí empieza el calvario de la devaluación del peso mexicano. Por consiguiente, la deuda externa y balanza comercial estaba marcada en dólares, lo que hizo imposible o difícil el pago de los créditos locales del campesino a la banca oficial; pues BANRURAL como lo mencioné en párrafos anteriores, sus pasivos provenían de la banca extranjera.
Era obvio que entre los años 60s y 70s del siglo pasado, el conglomerado financiero estaba preparando un cambio en la teoría financiera, con la entrada en las innovaciones tecnológicas en las telecomunicaciones y la computación, lo que permitió la entrada a una nueva era de la mencionada teoría, con lo de portafolios y teoría de opciones, un nuevo enfoque de cómo tratar el sistema financiero mundial, pues se venían riesgos en los mercados financieros; la insolvencia empezaba a generar incertidumbre en este mercado por los límites al refinanciamiento, los países en desarrollo empezaron a tener problemas con el pago de capital y sostenerse nada más con los pagos de intereses y de servicio, como actualmente lo está haciendo México con la deuda externa (Eugenia Correa 1998). Se avecinaba a nivel mundial una crisis económica y financiera, ya que estos conglomerados no debían de perder, e iniciaron a través de los organismos internacionales financiero, las reformas estructurales a los sistemas financieros nacionales de los países desarrollados y en desarrollo.
Para este artículo se consultó:
Eugenia Correa (1998) Crisis y desregulación financiera. México, Siglo XXI.
Blanca Rubio (2014) El dominio del hambre. México, Juan Pablos editor.
INEGI Sistemas de Cuentas Nacionales de México: 1970, 1975, 1985.
Rosario Green (1984) Estado y Banca Trasnacional México Nueva Imagen.

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