Un cuarto con una habitación propia su serie de ensayos donde describe la condición histórica de las escritoras. Gabriela Mistral, Nobel de Literatura de 1945. Desolación, Tala y Lagar, su obra poética más importante.

“El sexo débil, ni tan débil; el sexo fuerte, ni tan sexo”.
Edmundo O´Gorman

Leo a Gonzálo Celorio en Cánones Subversivos y me regocija su vasta lista de lecturas. Abre su libro de ensayos sobre literatura hispanoamericana con un texto llamado “Mis libros”, donde da cuenta de su trayectoria lectora, que inicia durante la infancia en la biblioteca familiar. Desde Las Confesiones de San Agustín hasta Nuestra América de José Martí; luego en la primera adolescencia Corazón, diario de un niño, de Edmondo d´Amicis hasta La cartuja de Parma de Stendhal, para continuar con las lecturas universitarias y así sucesivamente. En el mismo capítulo contesta a la pregunta de Philippe Ollé-Laprune durante una conferencia en la Casa Refugio Citlaltépetl, sobre los cinco libros que cambiaron su vida, y que seguramente después de esa entrevista se alista a escribir lo que sería su libro-homenaje de ensayos del que hablo. Hace mención pues, de los cinco autores, no sin sufrirlo: Pedro Calderón de la Barca, Herman Hesse, Franz Kafka, Julio Cortázar y Gabriel García Márquez.

En el siguiente capítulo da paso al homenaje con Julio Cortázar en primer lugar, acato el orden del autor, Gabriel García Márquez en segundo, Alejo Carpentier en tercero, Carlos Fuentes en cuarto… rematando con los exiliados españoles, a lo que voy: ¡Ninguna mujer, salvo un renglón para Sor Juana! Sin duda alguna muchos de ellos han marcado mi vida de manera portentosa, pero omitir a cualquiera de estas mujeres me parece un total sacrilegio, aunque no dudo que las haya leído. Lo mío es sólo un recurso para hacer el equilibrio.

Sólo por mencionar a algunas:
Desde Safo de Lesbos, la bien llamada décima musa, y sus fragmentos. Sor Juana Inés de la Cruz y su destacada obra Los empeños de una casa, Sonetos, Poesías escogidas y Respuesta a Sor Filotea de la Cruz. Mary Shelley autora de Frankestein y The last man, dos novelas icónicas de la ciencia ficción y una vasta colección de cuentos góticos. George Sand o Aurore Duphin, Valentine, Lélia, El Marqués de Villemer y La pequeña Fadette son algunas de sus obras más sobresalientes. Las hermanas Brönte: Cumbres Borrascosas (Emily), Jane Eyre (Charlotte) y Agnes Grey (Anne). Además, la poesía de Emily es considerada como una de las mejores del siglo XIX. De la mitad del siglo XX Virginia Wolf autora Las olas¸ Al faro y Mrs. Dalloway son sus obras más aclamadas. Un cuarto con una habitación propia su serie de ensayos donde describe la condición histórica de las escritoras. Gabriela Mistral, Nobel de Literatura de 1945. Desolación, Tala y Lagar, su obra poética más importante. Agatha Christie, escritora emblemática de la novela policiaca, su obra más famosa Asesinato en el expresso de oriente. Josefina Vicens se ubica en las letras mexicanas con dos libros El libro vacío y Los años falsos. Carson McCullers, El corazón es un ser solitario y Reflejos en un ojo dorado son sus trabajos más conocidos. Clarice Lispector, una de las mejores narradoras de la literatura universal, su primera novela fue Cerca del corazón salvaje, publicada cuando tenía 24 años. Sylvia Plath con sus poemarios Ariel y El coloso se gana el reconocimiento de los críticos. Y tantas, tantas otras que se quedan en el tintero.

Me imaginé ser parte de aquella conferencia en Citlaltépetl y me di a la tarea de elegir las cinco escritoras que de alguna manera me han marcado, no sin sufrir:
La Sinaloense de El Dorado que adulteró mis entrañas, Inés Arredondo desde Estío hasta Sonata a Quatro en su colección de Cuentos Completos prologado magistralmente por Beatríz Espejo, otra gran escritora. Mucho qué aprender de la simbología Arredondiana.

Dueña de un gran acervo literario que la convierte en una de las escritoras más importantes del siglo XX, autora de novela, relato corto y cuento infantil, la españolísima Ana María Matute (qpd) se da a conocer en la escena literaria con Los Abel hasta Demonios familiares; desde una visión infantil fabrica la denuncia política, social y moral de la posguerra.

Por sobre comentarios polémicos acerca del Nobel a Herta Müller, me arriesgo a declarar mi admiración por su palabra fresca, poética, realista y revolucionaria. Leamos por favor a Herta en Tierras Bajas, Todo lo que tengo lo llevo conmigo, La piel del zorro y La bestia del corazón.
Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, nuestra Décima musa. Autora de sonetos, loas, elegías, De la beldad de Laura enamorados, elegía dedicada a Leonor de Carreto. El Neptuno Alegórico. Versos sacros y profanos: villancicos, autos sacramentales como El divino narciso, El cetro de José y El mártir del sacramento. Comedias: Los empeños de una casa y Amor es más laberinto. Y la famosa respuesta a la Carta atenagórica, La respuesta a Sor Filotea de la Cruz.
Flanery O´Connors, considerada una de las mejores escritoras estadounidenses del siglo XX. Autora de dos novelas: Sangre sabia y Los violentos lo arrebatan. Más de treinta relatos recogidos en dos libros: Un hombre bueno no es fácil de encontrar y Todo lo que asciende tiene que converger.Profunda y aguda, la crítica la incluye en el llamado gótico sureño junto a William Faulkner, Katherine Anne Porter, Eudora Welty y Carson Mc Cullers.

Me quedo con la incertidumbre de saber cuáles fueron las cinco escritoras que cambiaron la vida del señor Celorio.
Un aforismo más de O´Gorman: “El más gigantesco equívoco de nuestro idioma es hablar del hombre como si eso incluyera a la mujer”.