Los corridos han sido parte de la esencia rural, la cultura popular de los despatriados que escuchan estas canciones y sienten la nostalgia de sus cerros, sus valles, sus arroyos, cañadas, jacales, milpa, animales y su gente, la historia de la Revolución cantada por los de la clase baja, aquellos a los que José Alfredo Jiménez les cantó "Nació en un potrero a la luz de los relámpagos..... y después fue un gran boxeador," y este mismo le compuso corridos al caballo blanco, a un perro negro, a su amigo el coyote, a su Guanajuato, entre otros corridos de su muy peculiar y popular imaginación.

(La llamada cultura popular)
–Estos eran dos amigos que venían de Mapimí—corrido popular

Con la modernización y la tecnología copiada, rentada o fusilada
(Pirata) parece ser que el mundo en general y México en particular está en manos de los jóvenes, con ello también está la música pop, rock, la metálica, los llamados covers, cumbias, boleros, “regaeetón”, musical-izados por conjuntos y solistas en su mayoría extranjeros y entre tanto merengue, la música vernácula, ranchera, norteña, la romántica está extinguiéndose, hablar del Jazz o la musca clásica en este país, es oídos sordos. La radio, la T.V. y el youtube parecen ser los encargados de difundir lo que está de moda en el mercado. Los juglares, trovadores y pregoneros del pasado narraban historias casi todas épicas de héroes, caudillos, bandidos y hasta de sus dioses, cantos que hacían de estos personajes toda una mitología ponderando sus acciones, ” El canto del Cid” aquel que ganó no sólo la batalla, sino una guerra ya muerto, de estos se dan por miles en el mundo.

Andaba tienda por tienda buscando tinta y papel, para escribirle una carta a su querida Isabel –dice el corrido de Benito Canales ¿Quién fue Benito canales? nadie sabe y así están cientos o miles de canciones, –Murió mi caballo bayo –que por cierto no es corrido, es tango, pero al igual que la Máquina 501, aquella que corría por Sonora, los cantaba el Charro Avitia y está clasificado en nuestro argot nacional como corrido.

Los corridos han sido parte de la esencia rural, la cultura popular de los despatriados que escuchan estas canciones y sienten la nostalgia de sus cerros, sus valles, sus arroyos, cañadas, jacales, milpa, animales y su gente, la historia de la Revolución cantada por los de la clase baja, aquellos a los que José Alfredo Jiménez les cantó “Nació en un potrero a la luz de los relámpagos….. y después fue un gran boxeador,” y este mismo le compuso corridos al caballo blanco, a un perro negro, a su amigo el coyote, a su Guanajuato, entre otros corridos de su muy peculiar y popular imaginación.

Es Pancho Villa el personaje que más aparece en los corridos, ponderando sus hazañas en batallas, sus caballos, sus tropas, sus generales y trenes y, los caballos figuran entre los animales con más corridos, con nombres escogidos en forma muy peculiar, el tío Juan, el alazán y el lucero, Caballo prieto Azabache, El siete Leguas, El Moro de Cumpas, El Potro Lobo-gateado, el tartanero y muchos más, que ganan o pierden carreras y dejan a sus dueños o amos en la ruina o en riñas, estos entonados con mariachi, con banda, con acordeón y bajo sexto, con arpas y los grupos que los interpretan toman nombres que van desde Alegres, Doneños, Invasores, Montañeses, Tigres, Felinos, Traileros, Huracanes, Cadetes, Pesado, Intocables, Relámpagos, el Recodo. Otros toman el nombre del que manda en su conjunto que al igual que los corridos son cientos de agrupaciones, duetos y solistas los que cantan estas crónicas a los hombres y mujeres, dedicadas por ejemplo a la época revolucionaria, Zapata, Benjamín Argumedo o al General Felipe Ángeles y pues desde luego como antes se apunta al General Villa.

López Tarso los recita o narra en forma magistral y artistas de la talla de Antonio Aguilar, el Charro Avitia, Luis Pérez Meza, Lola Beltrán, Gilberto Valenzuela, Eulalio ” El Piporro” González, Vicente Fernández, el mismo Pedro Infante y Jorge Negrete, entre otros son voces que quedan grabadas en los corridos. Estos corridos van desde aquel ranchero, Juan Charrasequedo, que les gritaba –estoy borracho y soy buen gallo –es decir tenía los tres títulos del mexicano de las películas en la llamada época de oro, Mujeriego, Parrandero y Jugador, hasta la actualidad con los Narco corridos, La Troca gris, El Jefe de Jefes, El Patrón, El Carro Rojo, Camelia la Tejana, la Granja, el Circo, Laurita Garza; sin faltar los políticos, un tal Raúl y su hermano Carlos como los dueños del circo, La fuga del Chapo, Caro y Lamberto Quintero y otros que en cada región abundan, en el caso de la Laguna, Hilario Carrillo–que en su sangre se reía– o Los Pérez, aquel que encendió la mecha y a los primeros balazos fue el primero que corrió. Los Corridos son parte del folclor popular, desde el siglo antepasado –doña Elena y el Francés, Carabina 30/30, la Adelita, la Cucaracha, sólo por citar algunos.

El Viejo Paulino canta y entona algunos corridos usando palabras no dignas para oídos castos, como Era cabrón el viejo –Los corridos más allá de contar tragedias, comedias, ser una pizca de historia, es lo cotidiano que se da en este país tan lleno de etnias, lenguas, olores, sabores, tradiciones y su música en los corridos se hace y forma la prosa, la rima que se pregona en los rincones de la patria, cual si fuera la única historia que es creíble, por su difusión