La realidad natural, social o cultural ¿cómo la perciben las personas? Eso depende de la cultura, de la ideología, religiosidad y la posición social y económica con que se le mira; y otra, como la percibe una persona esquizofrénica.

La realidad está en nosotros y fuera de nosotros. La realidad natural existe independientemente de nosotros, existe otra, la que el hombre crea a través de su accionar con la naturaleza, con su pensamiento e interacción con los demás y objetos; la cual al objetivarse es extraña a nosotros, a no ser que el destino de lo creado, sea para uso exclusivo, se convierte en valor de uso; y lo otro, cuando lo creado se apropian otras personas o grupos se denomina como valor de cambio, es una realidad enajenada. El hombre en su existencia ha aprovechado la realidad natural para su subsistencia, así nace la agricultura y la ganadería, que a través de la técnica ha evolucionado para satisfacer las necesidades de la población; destinándose ya sea para su autoconsumo como en el medio rural e indígena, la cual se denomina agricultura campesina, la otra, es la mercantilización agropecuaria, es la agroexportadora.

La realidad natural, social o cultural ¿cómo la perciben las personas? Eso depende de la cultura, de la ideología, religiosidad y la posición social y económica con que se le mira; y otra, como la percibe una persona esquizofrénica. Para el esquizofrénico, la realidad que percibe es muy distinta a como la mira la mayoría de las personas no afectadas por este fenómeno psiquiátrico. Para el esquizofrénico es su propia realidad la que vive, y se podría decir es su normalidad; para las otras personas, también es su propia realidad. Y enfrentadas estas dos personalidades ¿quién es el que vive la normalidad de la realidad? Unos dirán aquél es el anormal, para éste ellos son los anormales. Sin embargo, la inmensa mayoría, los no esquizofrénicos, perviven realidades muy distintas en sí mismo, se enfrentan las realidades distintas entre ellos mismos.

Esta reflexión la dejo como referente, ya que grupos de personas o estamentos, o países, viven su realidad de acuerdo a su lengua, religiosidad y marco cultural en que se desarrollan; y si somos fundamentalistas creemos que nuestra cultura, nuestra realidad es única, inclusive podemos llegar a descalificar a las otras, por ser muy distintas a la nuestra, hasta poder llegar a provocar la guerra como sucedió en los eventos de la conquista antes y después de nuestra era. Al entrar en contacto las dos realidades enfrentadas, una pugna por someter a la otra; y los vencedores derrumban la cultura y los valores creados por la dominada. Al final, la realidad vencedora impone sus propias concepciones y valores a la realidad sometida. Aunque en algunos casos se dio al revés, como le sucedió a los romanos vencedores con los griegos, aquéllos adoptaron la cultura de los vencidos; en otros casos se produjo un mestizaje, como el caso nuestro con los españoles.

La percepción y la óptica con que se mira una realidad es digna de considerarse, y por ello, se necesita una correcta percepción, entre el que la emite y el que la recepte; para ello habría que traducir el mensaje, a través del lenguaje, la religiosidad y el marco cultural que cada una trae desde su origen. Esta comunicación es el interjuego de realidades con una buena dosis de tolerancia. Sin embargo, la mayoría de las veces no ocurre así, pues habría que ver las intencionalidades perversas o no, de una realidad en relación con la otra. Así se produce el interjuego entre naciones, como en la conquista, en los tratados comerciales y Alianzas militares (OTÁN, Pacto de Varsovia); dentro de un mismo país (gobernantes y gobernados), en las alianzas entre partidos políticos con ideologías opuestas, entre diversos casos que suceden. A continuación expongo algunos interjuegos de realidades que sucedieron en el pasado como en el presente, y que seguirán en el futuro.

Realidades enfrentadas en la Conquista (España y México)

La realidad mexicana se desarrollaba en su propio marco cultural, una lengua dominante (Náhuatl), una religiosidad con la presencia de centros ceremoniales que datan más de mil años a. C. dedicados a un dios único (Huitzilopochtli) junto a otros dioses creadores (Tláloc, Sol, La Luna, entre otros); con un orden político, religioso, social y económico, consolidado por el Consejo Real con Tlacaélel a la cabeza, cuya dirección fue consolidar el poderío y la grandeza de su pueblo. Los conocimientos astronómicos de los Mayas, cuyos sabios concebían el tiempo como algo sin principio ni fin, lo que hacía proyectar cálculos acerca de momentos alejados, y cálculos que establecen correctamente las posiciones precisas de los días y meses; cálculos en la astronomía que se comparan a la astronomía moderna (León Portilla 2008; Thompson citado por Portilla).

Esta consolidación de la realidad mexicana estaba por desplegar la superación de la siguiente fase, cuando aparecen en el horizonte los españoles, con una realidad consigo totalmente diferente a la nación mexicana. Los españoles venían recién estrenados con la victoria de los Reyes católicos, de limpiar la sangre ibérica de los musulmanes y judíos, así como también de una gramática estructurada del castellano. Los árabes tuvieron avasallada a España durante un poco más de siete siglos (desde el VIII al XV), con una cultura mucho más superior que aquéllos. Los árabes aportaron a España conocimientos en matemáticas, física y geometría, y además, y esto es muy importante, la tolerancia religiosa y cultural. Hecho que demerita al español, pues éstos, borran a su paso la cultura, la lengua y religión del pueblo mexicano. Borrar la historia en pocas palabras (Oscar Alzaga, La Jornada, 20 de sept. 2017, p. 13).

El encuentro de las dos realidades culturales, trae aparejada la traducción, parte de la comunicación en general. Se da un proceso de desciframiento e interpretación, para hacer inteligible los mensajes, interrelacionándose los conceptos de traducción, interpretación y comprensión, cuya operacionalización de ambas culturas, debe coexistir, en unos intolerantes entre el civil español e indígena, en otros, más bondadoso entre los misioneros y nativos. En los primeros es la fuerza bruta, aprovechándose de la debilidad en armas del otro. En los segundos, el rigor de comprender e interpretar la lengua y el marco cultural prehispánico, para imponer una nueva cultura y religión; cuya meta era convencerlos y convertirlos a la religión católica. Sin embargo, en los dos aspectos, el objetivo fue el de implantar el poder de la Corona, para saquear e imponer de un nuevo Dios y único; socavar la religiosidad profunda de los nativos.
Uno de los principales problemas en la traducción de los españoles hacia los indígenas, era identificar qué clase de realidad expresaban éstos, pues la percepción que hacían las dos culturas, era que cada una manifiesta un universo propio y distinto. Habría que comprender las particularidades del lenguaje, los elementos característicos de la religiosidad que expresaban los nativos; y éstos de igual forma se mantenían perplejos ante la expresión oral y religiosidad de aquéllos, lo cual chocaba de inmediato. El acto de significar implicaba el sentido o connotación, y la referencia o denotación. Para los misioneros era menester e imperioso estudiar la lengua indígena, para sortear las dificultades a la que se enfrentaban los dos traductores (Verónica Murillo 2004, UAZ, p. 51)
En la realidad indígena, la religiosidad tenía una estructura, un sentido y una referencia a un dios único (Huitzilopochtli), en la que los misioneros creyeron tener una semejanza, otra, en las peregrinaciones a un centro ceremonial (a la diosa Tonántzin), la cual se aprovechó para convertirla en la virgen de Guadalupe. ¿Cuál de las dos realidades en nuestra valoración presente, presenta una mejor interpretación de los hechos? Si nos atenemos a la comprensión del hecho pasado, para interpretarlo en el presente, resulta complejo, pues la educación y la historia de los vencedores, impusieron una visión donde se da olvido de lo mexicano, rememorando y reconociendo la cultura del Renacimiento y el impulso a la modernidad de la cultura occidental impuesta en América.

Se olvida a través de la educación, toda la significación cultural, científica y religiosa de la civilización indígena, incluso el saber científico no se considera como tal, a pesar de las aproximaciones de cálculo en matemáticas, física y astronomía que sostenían los nativos. Se olvida, además de que nunca se mencionó en los libros de texto, las innumerables matanzas irracionales que realizaron los españoles, por ejemplo, la “Gran Fiesta de Toxcatl, terrible carnicería del Templo Mayor perpetrado por Pedro de Alvarado; la Guerra del Mixton en Juchipila, Zac., entre otras. Hechos memorables que deberían ser denunciados en Naciones Unidas, en La Jornada de Memoria de la Shoá, cuyo origen y surgimiento se dio en la “Fuerza de Tareas para la Cooperación Internacional en la Educación, la Rememoración y la Investigación del Holocausto”. Hechos que se declaran como crimen de Lesa Humanidad (C. Delacroix – F. Dosse, 2008, Paul Ricoeur, p. 53).

Por razones de espacio, proseguiremos en el siguiente artículo, y también para mencionar la referencia bibliográfica.