El punto de fuga de esta historia entre estos universos paralelos que se reflejan uno en el otro como espejos es un chico que cruza la calle y es atropellado. Justo ahí la mujer del dupatta, de edad avanzada solicita un boleto en la agencia para viajar a la Meca desde hace tiempo sin conseguirlo.
En universo 1 está la casa de la vieja que vive con un paralítico abusón. En universo 2, el reflejo, la misma casa, el mismo paralítico pero humano. El reflejo que hace la diferencia será El joven paquistaní que se mueve en los dos universos y que no ha dicho que tiene fibrosis pulmonar y que ha cedido su lugar para que la mujer del dupatta realice su sueño en La meca.

El joven paquistaní tiene un trabajo, una madre y un amigo a los que abandona un poco para ejercer las diferencias entre los universos. La mujer del dupatta se ha ido a La meca y el paralítico a un asilo en universo 1 pero el reflejo, es decir El joven paquistaní regresa al paralítico a casa y lo educa con amor al prójimo mientras no llegue la mujer del dupatta.

En universo 2 el paralítico es independiente y educado y sale a comprar el pan donde descubre el amor en una ciega. En universo 1 El joven paquistaní está enfermo y ha dejado el helado de chocolate porque en el universo 2 simplemente no existe…
El desenlace de la historia es este: en universo 1 El joven paquistaní esta desahuciado, ha vomitado sangre, la mujer del dupatta regresa. En universo 2 el educado paralítico está enamorado.
El joven paquistaní recibe un trasplante del chico del punto de fuga que tuvo muerte cerebral.