f/ Angeles Moreno
mm_angeles@hotmail.com

“Una mañana, después de un sueño intranquilo, Gregorio Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto.”

Es así como Kafka, aquel judío atormentado, comienza La metamorfosis, obra que sería publicada después de su muerte, a pesar de sus órdenes de que fuera quemada junto con todos sus escritos restantes.

En menos de sesenta páginas, nos relata la peculiar, y a su vez tan usual, historia del desafortunado Gregorio Samsa, un joven responsable que, de buenas a primeras, le son arrebatadas sus responsabilidades y se ve ante la imposibilidad de llevarlas. Pasa, de la noche a la mañana, de ser el sustento de la casa a ser una paria para su familia.

Con un personaje tan físicamente extraño como mentalmente lo es normal, nos lleva por el recorrido de la decadencia humana, esa donde en cierto punto, dejas de sentirte parte del mundo, te desconectas de los que te rodean y llegas a creerte tan inútil, que lo único que deseas es dejar de ser una carga.

Mediante esta metáfora que es la obra, también observamos cómo es la reacción de la sociedad ante éstas personas distintas que no encajan en la comunidad, cómo es la relación que mantienen con ellos: primero, la obligación moral que tienen los demás de sobrellevar la situación, de mantener al ser cercano cómodo, intentando acoplarse a la nueva etapa que ahora enfrentan. Luego, el cansancio, el tedio progresivo que supone hacerse cargo de alguien que no puede hacerlo por sí mismo. Y finalmente, el punto de quiebre en donde se dan cuenta de que su vida estaría mejor sin esa persona, junto con las consecuentes acciones a las que lleva dicho descubrimiento.

Con una prosa aparentemente simple, recorremos una ambientación simbólica del todo, tan oscura como lo son los pensamientos y la situación de Gregorio, en donde cada detalle tiene importancia y razón de ser.

Tomado todo eso en cuenta, no podemos dejar de lado el desgarrador final, tan acertado y real que sería indignante haber tenido uno distinto. ¿Les gustaría saber cuál es? Pues no se preocupen, que, aunque la respuesta sea afirmativa o negativa, esa información no la encontrarán aquí. Para conocerla y entenderla no queda más que sentarse una tarde a leer este imperdible clásico de la literatura universal.

Y teniendo en cuenta los deseos del autor respecto a la obra, es imposible no preguntarnos ¿qué tan personal e introspectivo es el escrito?,¿qué tanto habrá de sí mismo en ella, para no querer que nadie más lo viera?

En fin, todo lo aquí descrito son solo algunas de las miles razones por las cuales todo lector debería, por lo menos una vez en su vida, exponerse a la influencia de Kafka.