No hay fronteras para la mujer

No hay fronteras para la mujer

Esta situación le ha complicado un poco la gestión a Lizeth porque las autoridades al desconocer el tema, le restan importancia y, por lo tanto, no coadyuvan en la aceleración de la gestión ante las autoridades educativas.

“Nunca soñé con el éxito. Trabajé para llegar a él”.
Estée Lauder

Al hablar de la mujer en el terreno profesional, uno suele pensar en “oficina” y esta palabra vinculada a la profesión de “abogado”, “administradora” o “contadora” y con el uso de los términos lingüísticos correspondientes. Pero al hablar de Lizeth Melín López, las palabras referidas a su persona en el terreno profesional son “aviación”, “tráfico aéreo”, “mecánica”, “aeronáutica” y “aerodinámica” y todo ello vinculado a un proyecto educativo.
En efecto, la historia que en este momento nos ocupa amable lector, nos llamó la atención inmediatamente por dos aspectos: 1. Es una historia de una mujer que ha hecho de la aviación, su proyecto de vida. Y ese ingrediente de entrada ya es de suma atractivo por lo poco común que es encontrar en México a una mujer incursionando en estos campos profesionales; 2. Es una historia de una mujer que ha trascendido sus propias fronteras y ha desarrollado un proyecto educativo fincado en la aeronáutica –de la mano de un centro de formación y capacitación que tiene como propósito la certificación de todo aquel que guste incursionar en la aeronáutica como personal de tierra o como personal de vuelo-. Es el único centro de capacitación y certificación en todo el noroeste del país y es el primer proyecto de este tipo dirigido por una mujer en todo México. De ese tamaño es la presente historia.
Pero vayamos por partes, ¿quién es Lizeth Melín López? Lizeth es de origen mazatleco y lleva diecisiete años en el campo de la aeronáutica. Tiempo que ha combinado con el campo administrativo y educativo a la vez. Desde el plano educativo, Lizeth incursionó en el diseño curricular formulando planes y programas de estudio para algunas instituciones de la localidad. Y lo hizo a partir de la investigación y el estudio personal. Dos palabras claves en su biografía profesional.

Señalamos esta experiencia profesional, porque a partir de que aprende la formulación de programas y planes de estudio, y sabedora de las normas que regulan al sector de la aviación en México –y con ello los requerimientos para la constitución de un centro de certificación-, decide emprender una escuela en ese sentido. Única en todo el noroeste del país. Sin más apoyo a la mano –como ocurre regularmente en México- más que el de la familia y las ganas de emprender y desarrollar los proyectos personales a otro nivel.
En entrevista con un servidor, le pregunto que en su condición de mujer, a qué obstáculos se ha enfrentado. Y me contesta después de una profunda inhalación y exhalación de aire:
–Pues a todo… desde un funcionario que me cuestiona con preguntas como “¿quién le dijo que podía sacar adelante un centro de capacitación?” o “¿Por qué no nos consulta?” o esta otra “¿quién le faculta para decir que puede…?”.
No obstante, pese a lo anterior, el sueño de sacar adelante este proyecto profesional la llevó a tocar puertas a nivel nacional para presentar su iniciativa a las autoridades correspondientes de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y lograr con ello, la autorización del mismo. En dónde estuve la clave, le pregunto. En el estudio –nos dice- y la investigación de la normatividad. El estudio ha sido clave para avanzarle hasta el lugar donde estoy en este momento.
Mi propuesta –nos señala- fue presentada como cualquier otra. Fue leída y aprobada. Y actualmente ya tengo en funcionamiento la escuela aquí en Mazatlán. Cuenta con cuatro aulas debidamente equipadas, al igual que con cuatro laboratorios donde el alumno puede desarrollar su práctica profesional en un ambiente real como si estuviese en el campo de trabajo.
Para tal efecto, su institución puede certificar –en un momento donde el presidente Peña Nieto ha abierto la oportunidad de Inversión en este sector estratégico de la economía mexicana- a personal de vuelo (pilotos, sobrecargos) y de tierra (mecánicos clase I y II). Y tiene capacidad para atender a una población de 110 alumnos. De los cuales ya tiene en formación a un grupo como pilotos de vuelo.
¿Cuáles han sido las claves –le cuestiono- que te han permitido desarrollar este proyecto más allá del estudio y la investigación? El respaldo y el apoyo de mi familia, me responde sin titubeos. Mi familia ha sido clave, porque nos aventamos con este proyecto con una inversión propia, no se tiene ni un peso de financiamiento público, ni tampoco de ningún socio. Decidí sacar el proyecto sola –continúa-, y lo hemos llevado hasta el punto de ser la escuela única en su género en todo el noroeste del país.
Al dialogar con Lizeth en la entrevista, una cosa nos queda perfectamente clara: su discurso es el de una mujer que emana seguridad y confianza en sí misma. Así como conocimiento sobre el tema. Conocimiento no sólo en cuanto al estado que guarda la aeronáutica en México, sino de las oportunidades de mercado que ofrece este ramo de la economía en el país. Y en esa tesitura, me apresto a preguntarle qué opinión le merece que en este estado la aeronáutica no forme parte del discurso institucional de las autoridades. Y me contesta, creo que se debe al desconocimiento sobre el tema. Como no se conoce este sector, entonces no es materia de proyección del desarrollo económico del estado. Algo similar ocurre con el sector logístico.
Y en efecto, materias como la robótica, la aeronáutica o la logística, no forman parte del discurso en el desarrollo regional en el estado. Se encuentran eso sí, en algunos estudios llevados a cabo por CODESIN, pero no en un plan estatal de desarrollo, mucho menos en un plan municipal. Esta situación le ha complicado un poco la gestión a Lizeth porque las autoridades al desconocer el tema, le restan importancia y, por lo tanto, no coadyuvan en la aceleración de la gestión ante las autoridades educativas.
Para finalizar la entrevista, formulo una interrogante que evoca lugares comunes, no obstante, me parece del todo pertinente formularla porque nos indica las fronteras que se ha propuesto desarrollar: ¿en qué nivel te encuentras actualmente en tu proyecto? Igualmente me responde sin titubear: creo que en un 80 por ciento de mis objetivos a corto plazo –me dice. Mi propósito es internacionalizar la certificación de mi escuela e impactar a nivel regional y nacional en la certificación cualitativa del personal que va a requerir el sector aeronáutico en México.
Así de ambiciosas son sus fronteras.
Finalmente, le pregunto: “Si en tus manos estuviera dirigirles un mensaje a las mujeres que en sus fueros internos quisieran emprender, pero que por alguna razón no lo han hecho, ¿qué les dirías?”. Que no tengan miedo –me contesta con seguridad y firmeza-, la única frontera que tenemos está en los cielos…
Termina su café y nos agradece la entrevista. Al tiempo que revisa su celular e inmediatamente atiende el mensaje de un capitán y algunos pendientes de la escuela. No hay tiempo que perder, en el horizonte se tiene la conquista de un mercado internacional desde una localidad marismeña donde el imaginario colectivo orbita alrededor del Carnaval, el turismo y la pesca.
Estoy seguro que el nombre de Lizeth Melín López será referencia en el Noroeste de México en poco tiempo… y mi seguridad radica en que es la única que ha dado dos pasos al frente ante la oportunidad de mercado que ofrece el sector aeronáutico desde el sector educativo.
Extraordinario…

Edukt, Educación, ciencia, arte y tecnología.