Por otra parte, en el nuevo Modelo Educativo se presenta como vía de aprendizaje el “Aprendizaje por Proyectos” o el “Aprendizaje por Problemas o por Retos”. Y con esa vía de aprendizaje se sustenta la propuesta de la “autonomía del alumno

El título del presente artículo, en cierta forma es el propósito central del nuevo Modelo Educativo al situar la “Escuela al Centro” en los esfuerzos educativos de las autoridades, directores y profesores de aula. No obstante, hay algunos obstáculos que ponen en entredicho un propósito de ese nivel. En primer lugar, un obstáculo lo representa la propia práctica pedagógica del profesor. No ocurre en la mayoría de los casos, pero en muchos de los maestros se tiene como práctica pedagógica la realización de clases tradicionales donde la figura del proceso de enseñanza-aprendizaje se centra por entero en el profesor y el alumno se concibe simple y sencillamente como una entidad receptora de los contenidos impartidos por el maestro, sin más interacción que el discurso oral del profesor y el apunte a pie juntillas por parte del alumno.

Un segundo obstáculo lo representa el propio rol del alumno, donde como lo señalamos en el párrafo anterior, se entiende así mismo como un receptáculo del contenido del profesor. Y bajo esas condiciones, no cuestiona, no critica y no construye pensamiento crítico. Ambos roles son sujetos de análisis en el documento del Nuevo Modelo Educativo de la Secretaría de Educación Pública y se propone por ende, la constitución de un alumno “autónomo”, capaz de hacerse cargo de su propio proceso de aprendizaje. ¿Es eso posible? No es algo que se dé per se, implica un proceso de construcción, y mucho tiene que ver para ello la práctica pedagógica y didáctica del profesor, así como el modelo de evaluación. Si desde el Modelo Educativo se aspira a la autonomía del alumno, pero se sigue evaluando con el mismo sistema tradicional -el examen-, entonces el avance en ese sentido sería escaso. El examen evalúa, en efecto, pero sólo una de las partes del proceso -el conocer-, en ningún sentido se alcanza con esa vía una evaluación integral del aprendizaje.

Por otra parte, en el nuevo Modelo Educativo se presenta como vía de aprendizaje el “Aprendizaje por Proyectos” o el “Aprendizaje por Problemas o por Retos”. Y con esa vía de aprendizaje se sustenta la propuesta de la “autonomía del alumno”. Empero, la clave para esa vía de evaluación, estaría en la práctica pedagógica y didáctica del profesor, lo cual nos lleva al tema de la “formación profesional docente” del maestro. No es un tema sencillo pues. Es un proceso de construcción. Y para tal efecto, pasemos revista a un modelo educativo que ha tenido éxito en la materia, para poner en perspectiva el reto en la construcción del aprendizaje bajo los parámetros del Aprendizaje por Proyectos.

En Barcelona, España, se tiene la experiencia del proyecto “Horizonte 2020” en la Fundación Jesuitas Educación, donde se evalúa por “Proyectos” y el proceso inicia -de acuerdo con Josep Menéndez Cabrera, Directivo de la institución- con una pregunta, por un desafío:
“…no empiezan con una formulación temática general (…) no comienzan (los profesores) diciéndoles todo lo que tienen que aprender (los alumnos), sino que se les da una serie de orientaciones, pero el alumno se pone en disposición de investigador (…) de construir su propio aprendizaje. Y eso nos pareció importante y le dedicamos el 60 por ciento del tiempo lectivo de los alumnos” (Entrevista disponible en YouTube en la siguiente dirección: https://www.educ.ar/recursos/132243/menendez-cabrera-buscamos-que-el-alumno-construya-su-propio-aprendizaje).

Esta práctica evaluativa se acompaña de una transformación del currículo donde se rompe la barrera de la división por asignaturas. Esto es:
“…no hay matemáticas de 8 a 9, lengua de 9 a 10, sino que hay espacios más amplios para ese trabajo por proyectos. Aproximadamente en una semana un alumno, consiste en este 60 por ciento de trabajo por proyectos (sic), un 15 por ciento en lo que llamamos el inicio y el final del día -tiempo para la reflexión personal, la metacognición-. Y el resto de la jornada es para materias específicas y de especialidad, que es (son) contenidos que no se pueden trabajar por proyectos, que necesitan otro tipo de aprendizaje, pues (para que) el alumno pueda profundizar en ello”.” (Entrevista disponible en YouTube en la siguiente dirección: https://www.educ.ar/recursos/132243/menendez-cabrera-buscamos-que-el-alumno-construya-su-propio-aprendizaje).

Ambos apuntes de esta entrevista se presentan como obstáculos en el caso mexicano, porque en el caso español, el “Aprendizaje por Proyectos” se observa como un componente estratégico del aprendizaje, de ahí que se le destine el 60 por ciento del tiempo lectivo de los alumnos. En el caso de México, aun con el nuevo modelo educativo, el contenido curricular se mantiene bajo el canon de la asignatura. Y el tiempo lectivo se combina(rá) con el proceso de enseñanza del contenido de las materias a cursar por parte del alumno. No es pues, un factor estratégico para el proceso de evaluación, sino un añadido “innovador”, para sustituir el proceso tradicional de evaluación por exámenes.

En el planteamiento del modelo curricular del nuevo modelo educativo se define en efecto, un perfil de egreso del alumno para cada nivel educativo. Y se señala que se tiene para conseguir tal propósito una “articulación formal para la educación obligatoria”, a partir de los aprendizajes clave que el alumno tiene que aprender desde Preescolar hasta Bachillerato. En ese sentido, la ecuación sería la siguiente:
Los esfuerzos se orientan por entero al aprendizaje del alumno, donde se integra la formación del docente, el sistema de evaluación y los aprendizajes esperados en el proceso formativo. Todo ello planteado en un marco de articulación de los aprendizajes para cada uno de los niveles educativos. En ese sentido, el propósito de la educación -se afirma es:
“…contribuir a formar ciudadanos libres, participativos, responsables e informados, capaces de ejercer y defender sus derechos, que participen activamente en la vida social, económica y política de México. Es decir, personas que tengan motivación y capacidad de lograr su desarrollo personal, laboral y familiar, dispuestas a mejorar su entorno social y natural, así como a continuar aprendiendo a lo largo de la vida, en un mundo complejo que vive cambios vertiginosos”.
Aquí reside la visión en el Modelo Educativo que va a implementarse a partir del próximo ciclo escolar. Por eso se destaca la parte pedagógica (formación docente), los aprendizajes clave y el perfil de egreso de los alumnos.
Para el caso del modelo educativo “Horizonte 2020”, la estrategia es sencilla y sin grandes presupuestos. Las claves consisten en lo siguiente: 1) Conectar la escuela con la vida de los alumnos -de ahí la evaluación por proyectos-, para que el alumno aprenda lo que quiere ser. Bajo esta perspectiva, el alumno es “autónomo” en su proceso de aprendizaje porque lo configura en base a sus propias inquietudes. El profesor únicamente conecta un proyecto que se vincule con las inquietudes del alumno. 2) Empezar los trabajos escolares con preguntas que los alumnos deben buscar y responder. Lo anterior es contrario a la práctica del profesor que ofrece todas las respuestas al alumno para que este a su vez, las memorice. Para desarrollar este segundo apartado, se rompió la división por asignaturas -como se apunta líneas arriba- y se trabaja con profesores de distintas asignaturas -por lo tanto, se desarrolla un trabajo multidisciplinario- y se trabaja con varios profesores en un mismo salón de clases. Con ello se rompe el mito de que no se puede enseñar en grupos numerosos. Y 3) Cambiarse el chip del profesor, lo cual conlleva desaprender lo aprendido, para aprender de otra manera. Aprender los instrumentos que los alumnos deben aplicar en el aula, como el trabajo cooperativo o el trabajo por proyectos. Se trata pues, bajo este modelo de “empoderar al alumno” en el proceso de aprendizaje y, al mismo tiempo, evaluarlo de forma integral.
Si se observa bien, son los mismos propósitos que se pretenden con el nuevo Modelo Educativo. Nada más que, en el caso español, el modelo educativo se acompañó de una reforma profunda del currículo. Aquí, se adecuó la malla curricular, pero la estructura se mantiene en la división por asignaturas. Lo novedoso del currículo es que se le dotó a las escuelas de una cierta autonomía en la selección de los contenidos con la autonomía curricular. La duda está en cómo se le va a hacer frente a esa autonomía curricular en lo referente al capital humano y financiero.

Así pues, ante la pregunta que establecimos como título del presente artículo “El alumno como constructor de su propio aprendizaje: ¿Es posible con el nuevo modelo educativo en México?”, la respuesta es un signo de interrogación.