Autor: Alma Vitalis

Borgiana

Era el rocío colgado de la punta de aquellas pestañas. Era el humo del café, su vaho acariciando la piel serena y lejana. Era el viento, su mirada que besaba. Era la primera luz en el alféizar que dibujaba la silueta desde las caderas hasta el meñique derecho. Era el resplandor, el libro de Borges suelto en aquel pecho suave que palpitaba. Él avanzó. Ella bajó la...

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La simiente: cuentos cortos

La felicidad no enseña nada. El sufrimiento te curte para el futuro. El sufrimiento es la escuela del alma. Entre las aguas del sufrimiento se emerge purificado, fuerte, listo para afrontar los retos del arte de la vida. J.M. Coetzee Palpito en una dimensión remota llamada Avatar. Soy la luz. Soy la única. Naceré en veinte años terráqueos. En un recóndito punto del planeta hoy nacerá mi padre, al que elegí de entre el infinito y será, no el mejor: el necesario. El que con su mal ejemplo hará de mí el ser más venturoso encima de la marga,...

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Contrapunto

“El sexo débil, ni tan débil; el sexo fuerte, ni tan sexo”. Edmundo O´Gorman Leo a Gonzálo Celorio en Cánones Subversivos y me regocija su vasta lista de lecturas. Abre su libro de ensayos sobre literatura hispanoamericana con un texto llamado “Mis libros”, donde da cuenta de su trayectoria lectora, que inicia durante la infancia en la biblioteca familiar. Desde Las Confesiones de San Agustín hasta Nuestra América de José Martí; luego en la primera adolescencia Corazón, diario de un niño, de Edmondo d´Amicis hasta La cartuja de Parma de Stendhal, para continuar con las lecturas universitarias y así...

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El Chulo II

En una ocasión en que mi mujer no estaba en casa y seguro de que mi hija estaba en su recámara, le llamé, toqué varias veces a su puerta. Está abierto, se escuchó la voz. Cuál fue mi sorpresa al entrar, que del baño salía Gumarito totalmente desnudo, como diosito lo trajo al mundo. Desinhibido y sonriente me dijo: siéntese en la cama. Ya te imaginarás lo que sentí, tartamudeando le dije que al escuchar ruidos pensé que sería mi hija y no él, me disculpé y decidí salir de inmediato. Desde ese día todo cambió. Por las noches...

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Instrucciones para matar al enemigo

Hoy llegó mi lindo piano alemán: un ‘Bösendorfer’ de gran cola. Todo mundo sabe que soy pianista. Vivo en el segundo de los cuatro pisos de un antiguo edi?cio que abarca toda una manzana de París, en el apartamento con el número 13. Aquí no hay elevador, afortunadamente las escaleras son espaciosas y los escalones grandes. No hubo ningún contratiempo al subir el paquete. FRÁGIL, trae al calce. MANÉJESE CON CUIDADO. Momo y yo fuimos grandes amigas… hasta que la muy estúpida puso los ojos en Frank, MI FRANK, así: con mayúsculas y negritas. Él y yo teníamos una...

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